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Todo sobre el calibrador de pantalla

cablibrado de pantalla

Si te preocupa el tema del color o si te gusta que el color sea bueno, fiable, nítido y ajustado a la realidad te interesa saber cómo calibrar la pantalla de tu ordenador para evitar ciertos inconvenientes. ¿A quién no le ha pasado que tras retocar una fotografía, con todo el esmero del mundo, jugando con las luces, los efectos, los contrastes y los brillos al visualizarla en otro monitor no tenía nada que ver? Todas estas variables dependen del calibrador de monitor.

¿Qué es calibrar la pantalla?

Cuándo hacemos referencia a este término, en realidad, estamos incluyendo dos procesos: la calibración y el perfilado. En primer lugar, se realiza la calibración, que es la parte en la que realizan los ajustes en el monitor desde el mismo sistema operativo. Y, en segundo lugar, ocurre el perfilado, que es la parte en la que el dispositivo interpreta una serie de colores que se le muestran en la pantalla y registra una descripción de sus características y que se denomina “perfil de pantalla”.

Podemos decir que la calibración es el proceso de ajuste de la pantalla a la salida neutra deseada. Que incluye factores como la luminancia, el punto blanco y gamma. Cuando se alcanza la neutralización es hora de medir el color y tratar de perfeccionarlo realizando los ajustes pertinentes con el software.

¿Qué es un calibrador de color?

cablibrador de pantalla colores

Las pantallas son emisores compuestos de colores RGB que se desajustan con el tiempo y que precisan ser calibrados con el tiempo. Un calibrador es un artilugio del tamaño de un ratón que ofrece una mayor nitidez a nuestro equipo evitando, además, esos horrorosos contrastes que alteran las imágenes.

Si no calibramos nuestro ordenador (por muy bueno que sea) iremos perdiendo calidad de imagen con el tiempo. Existe una amplia variedad de dispositivos (de menor y mayor precio) que elegiremos, no solo en función de nuestro presupuesto (que también), sino atendiendo a las necesidades de nuestro ordenador y al uso que de él hagamos.

¿Qué necesitas para calibrar los colores de tu monitor?

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1. Un fotocolorímetro

No es otra cosa que un aparato que sirve para medir la cantidad de luz que se absorbe por la solución.

2. Un monitor con una amplia gama de colores

En la actualidad, la mayoría de los ordenadores ya presentan unas buenas calidades y una buena reproducción del color.

Del mismo modo, una pantalla externa presenta siempre mejores características de color que un portátil o un monitor de bajo coste (en este caso, la calibración no ayudará tanto).

3. Una iluminación uniforme

El espacio en el que se va a realizar el proceso debe tener una iluminación suave. Además, alrededor de la pantalla no debe haber una iluminación sobrealimentada. En definitiva, se debe realizar en un espacio ligeramente iluminado, en el que no haya exceso ni de luz cálida (naranja) ni fría (azul).

4. Desactivar el brillo automático

Esto es, sobre todo, en el caso de que vayas a calibrar tu portátil, dado que estos dispositivos suelen tener activada la función de autobrillo. Es así por el hecho de que interferiría en la calibración.

¿Qué métodos hay para calibrar la pantalla?

1. Calibración del monitor

Se trata de utilizar los mandos de control integrados en el propio monitor. A través de los botones (que todos hemos trasteado alguna vez) iremos abriendo el menú y las distintas opciones para modificar color, brillo, contraste, etc.

El hándicap de esta opción es que si no eres un experto y teniendo en cuenta que solo dispones de tu propio criterio, es realmente difícil otorgar al monitor los valores adecuados que lo ajusten a la realidad.

2. Un software para calibrar tu monitor

En este caso, se realiza desde el propio sistema operativo siguiendo unos patrones de medición más ajustados que en el caso anterior. En Windows se realiza desde el panel de control y en Apple desde el menú de pantallas.

Además, existe la opción de recurrir a un software externo a nuestro sistema operativo. Hay varias alternativas gratuitas para Windows, siendo Calibrize la más recomendable. Pero, si el ordenador es tu herramienta de trabajo profesional, es aconsejable recurrir a un hardware.

3. Calibrar tu pantalla a través de hardware

Esta opción implica un coste, aunque, como ya te hemos señalado más arriba tienes un amplio abanico y muchos de ellos con una relación calidad-precio inmejorable.

Es la opción a la que recurrir si eres un profesional. Simplemente, tendrás que analizar las opciones y elegir la que más se adapte a tus necesidades y adquirir el dispositivo en cuestión.

El dispositivo se instala a través de uno de los puertos USB y se coloca en la pantalla. La instalación es rápida y automática. Es el propio dispositivo quien se calibra automáticamente a través del software que lleva instalado.

Si no instalamos un calibrador de monitor, no veremos la imagen ajustada a la realidad. Aunque nuestro dispositivo venga calibrado de fábrica, los parámetros se desajustan con el tiempo. Para que la imagen se ajuste a la realidad ¡tienes que calibrar!

Y recuerda que tener una buena calibración en tu pantalla es tan importante como puede ser tener una pipeta de laboratorio en un laboratorio.

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